Evitar la comida nocturna suele verse como un hábito saludable. Sin embargo, lo que muchos no saben es que no cenar puede alterar funciones clave del cuerpo.
¿Por qué es importante comer de noche?
Comer de noche es importante porque permite mantener los niveles estables de energía y glucosa durante el descanso. Una cena equilibrada ayuda a prevenir bajones nocturnos, mejorar la calidad del sueño y evita que el organismo entre en estado de estrés.
Además, la cena cumple un rol clave en la recuperación del cuerpo después de una larga jornada, ya que aporta nutrientes necesarios para la regeneración muscular y el equilibrio hormonal. Lejos de ser perjudicial, comer de noche de forma consciente y liviana contribuye a un metabolismo estable.
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¿Cuáles son las consecuencias de no cenar?
No cenar puede provocar desequilibrio en los niveles de glucosa, ya que el cuerpo continúa funcionando durante la noche sin recibir energía suficiente. Esto puede derivar en cansancio extremo, irritabilidad, dolores de cabeza y dificultad para concentrarse.
A largo plazo, saltarse la cena puede alterar el metabolismo y favorecer episodios de ansiedad o atracones durante el día. También puede generar hipoglucemia nocturna, manifestada en sudoración, despertares bruscos o pesadillas.
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¿Qué comidas son ideales para la cena?
Las comidas ideales para la cena son aquellas que aportan nutrientes sin resultar pesadas para la digestión. Se recomiendan proteínas magras como pollo, pescado, huevo o legumbres, acompañadas de verduras cocidas o crudas, que brindan saciedad y favorecen el descanso.
También es conveniente incluir pequeñas porciones de carbohidratos complejos, como arroz integral, quinoa o batata, ya que ayudan a mantener estables los niveles de energía por la noche. Evitar comidas ultraprocesadas ayuda a mejorar la digestión y el sueño.
