LIMPIEZA

El truco para quitarle lo amarillo a las almohadas

Aprende a dejar blancas tus almohadas si están tomando un tono amarillo gracias a este truco.

Fuente: Producción La Mejor
Quita lo amarillo de tus almohadas gracias a este truco.Fuente: Producción La Mejor
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Las almohadas pueden volverse amarillas con el tiempo debido al sudor, la saliva y la grasa natural del cuerpo. Aunque las fundas ayudan a protegerlas, no evitan por completo que la suciedad se acumule.

Para restaurar su blancura y desinfectarlas sin dañarlas, se puede aplicar un método casero con ingredientes como vinagre, bicarbonato de sodio y detergente suave. ¿Estas listo para probarlo?

¿Cómo lavar las almohadas para eliminar las manchas amarillas?

Antes de comenzar, es importante revisar la etiqueta de las almohadas para asegurarse de que pueden lavarse en máquina. Una vez confirmado, deben colocarse en la lavadora, preferiblemente de dos en dos, para evitar que pierdan su forma.

En lugar de suavizante, se recomienda agregar media taza de vinagre blanco, que ayuda a eliminar la grasa acumulada y potencia la limpieza. También se puede incluir un cuarto de taza de agua oxigenada para mejorar el efecto blanqueador y, junto con el detergente habitual, media taza de bicarbonato de sodio para neutralizar olores y eliminar residuos.

Para evitar deformaciones durante el lavado, es útil colocar pelotas de tenis o similares dentro de la lavadora. Se recomienda usar agua caliente y un ciclo largo para garantizar una limpieza profunda.

Al finalizar, las almohadas deben secarse al sol o en un espacio bien ventilado, ya que la humedad puede generar malos olores y favorecer la proliferación de bacterias.

¿Cada cuánto tiempo se deben lavar las almohadas?

Aunque las fundas ayudan a mantener las almohadas limpias por más tiempo, es recomendable lavarlas al menos cada tres meses para eliminar el sudor, la humedad y los ácaros que pueden acumularse con el uso diario. Sin una limpieza frecuente, estos factores pueden provocar malos olores, alergias o irritaciones en la piel.

Además del lavado, es importante ventilar las almohadas con regularidad, sacudiéndolas y exponiéndolas al sol para evitar la acumulación de humedad. También se pueden rociar con una mezcla de agua y vinagre entre lavados para mantenerlas frescas y desinfectadas.

Si después de un lavado las almohadas no recuperan su blancura o comienzan a perder su firmeza, es probable que haya llegado el momento de reemplazarlas. En general, se recomienda cambiarlas cada dos años para garantizar un descanso más saludable.